Introducción
Dolor lumbar, calambres y adormecimiento del pie pueden aparecer al mismo tiempo y afectar seriamente a actividades tan habituales como caminar, trabajar o levantar peso. En este caso presentamos la evolución de un paciente de 56 años que acudió a consulta con fuertes molestias en la zona lumbar y pérdida de sensibilidad en la planta del pie derecho.
Su trabajo implica actividad física y manejo de maquinaria pesada. Cada vez que realizaba un esfuerzo, levantaba peso o hacía determinados movimientos, reaparecía el dolor en la zona lumbar acompañado de calambres, hormigueo y pérdida de sensibilidad en el pie.
Antes de acudir a J.I. Rehabilitacja había sido valorado por un especialista y diagnosticado de una hernia lumbar en la zona L4-L5.
Dolor lumbar y hernia L4-L5
El tratamiento previo había consistido en infiltraciones directamente en la zona lumbar. Según nos explicó el paciente, la primera inyección produjo una mejoría bastante evidente que se mantuvo aproximadamente durante dos o tres semanas.
Sin embargo, las siguientes aplicaciones ya no produjeron el mismo resultado y las molestias volvieron a aparecer.
El problema no se limitaba al dolor lumbar. También sufría una sensación de calambre y adormecimiento en el pie derecho que, en algunos momentos, hacía que perdiera parcialmente la sensibilidad de los dedos.
En una persona que trabaja habitualmente con maquinaria pesada, esta pérdida de sensibilidad no solamente resulta molesta, sino que puede dificultar la realización normal de su trabajo.
¿Qué encontramos durante la valoración?
Durante la primera exploración observamos un acortamiento y una tensión muscular muy importantes en las piernas.
Uno de los movimientos utilizados para comprobarlo fue la elevación de la pierna manteniéndola estirada. En condiciones normales buscamos progresivamente una amplitud cercana a los 90 grados entre la pierna y el tronco.
En este paciente, mucho antes de alcanzar ese rango de movimiento aparecía inmediatamente el dolor en la zona lumbar.
Además, al valorar el cuádriceps, los glúteos y la musculatura posterior de las piernas encontramos una importante limitación de movilidad.
Esto nos llevó a trabajar no solamente sobre la espalda, sino también sobre la musculatura que podía estar condicionando el movimiento de la pelvis y de las extremidades inferiores.
Trabajar la musculatura para reducir el dolor lumbar
La terapia se centró en disminuir la tensión muscular de la parte anterior, posterior y externa de las piernas, además de trabajar los glúteos.
Inicialmente se realizaron técnicas manuales y un masaje profundo para preparar la musculatura. Después se introdujo progresivamente un trabajo de estiramiento dinámico.
En este tipo de técnica se estabiliza una parte del músculo mientras se realiza el movimiento de estiramiento. El objetivo es ir recuperando amplitud de forma controlada.
Es importante preparar previamente la musculatura y no realizar movimientos bruscos, especialmente cuando existe un acortamiento importante.
A medida que avanzaron las sesiones, el paciente consiguió aumentar considerablemente el rango de movimiento sin que apareciera el mismo dolor lumbar que experimentaba al comienzo.
Trabajo sobre el adormecimiento del pie
También se trabajó específicamente sobre el pie derecho.
El paciente presentaba hormigueo, calambres, pérdida de sensibilidad y cierta hinchazón en algunas zonas. Durante las sesiones se utilizó terapia manual, masaje y movilización de las articulaciones de los dedos.
Además, se incorporaron otras herramientas como la pelota de tenis y las ventosas, técnicas que ya utilizamos en determinados pacientes para trabajar los tejidos del pie.
El trabajo no se limitó únicamente a la planta. También se prestó atención a la parte externa de la pierna, desde la zona de la cadera hasta la rodilla.
Precisamente al trabajar esta musculatura observamos una disminución clara de los episodios de calambres.
Ejercicios para continuar trabajando en casa
Una de las recomendaciones realizadas al paciente fue continuar trabajando la musculatura de forma regular fuera de la consulta.
Para la parte externa de la pierna se recomendó utilizar un rodillo de automasaje, recorriendo progresivamente la zona desde la cadera hasta la rodilla.
El objetivo era mantener el trabajo realizado durante las sesiones y evitar que la musculatura volviera a acumular tanta tensión.
Con el paso de las semanas, los episodios que anteriormente aparecían prácticamente a diario comenzaron a reducirse hasta producirse de forma mucho más ocasional.
Evolución después de cinco sesiones
El vídeo muestra al paciente durante su quinta visita.
A partir aproximadamente de la tercera o cuarta sesión ya nos había comunicado una mejora importante en la espalda. El dolor lumbar había disminuido considerablemente y había recuperado una mayor amplitud de movimiento.
Los calambres del pie también se habían reducido mucho.
Todavía aparecía ocasionalmente cierto hormigueo después de realizar un trabajo físico intenso, permanecer mucho tiempo sentado manejando maquinaria o en determinados momentos concretos.
Por este motivo, el trabajo continuó orientado a mejorar la movilidad y reducir progresivamente la tensión muscular.
Evolución después de diez sesiones
El seguimiento posterior del paciente permitió comprobar su evolución durante aproximadamente tres meses.
Después de diez tratamientos, el paciente nos comunicó que la sensación de pie entumecido había desaparecido y que la sensibilidad había vuelto a ser normal en toda la zona.
El dolor lumbar también había dejado de limitar sus movimientos y su actividad cotidiana.
En determinados momentos podían aparecer pequeñas molestias, pero la situación era muy diferente a la del comienzo del tratamiento, cuando el dolor, los calambres y el adormecimiento interferían directamente en su trabajo.
Este caso muestra por qué resulta importante realizar una valoración global y no centrarse exclusivamente en el lugar donde aparece el dolor.
No solamente dónde duele, sino por qué
Una hernia lumbar puede estar relacionada con determinados síntomas, pero eso no significa que debamos dejar de valorar el resto del sistema musculoesquelético.
La movilidad de la cadera, la tensión de los glúteos, el acortamiento de los músculos de las piernas y la capacidad de movimiento del paciente también pueden ser elementos relevantes durante el proceso de rehabilitación.
En J.I. Rehabilitacja buscamos entender por qué aparece el dolor lumbar, qué movimientos lo desencadenan y qué estructuras están condicionando la movilidad del paciente.
A partir de esa valoración podemos establecer un tratamiento progresivo y adaptado a cada caso.
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